Senderos que se bifurcan

Por Julio Burdman


Se ha dicho, en reiteradas ocasiones, que Daniel Scioli y Mauricio Macri eran mellizos. Llegaron a la política desde el deporte (Scioli competía en motonáutica, Macri presidió Boca Juniors) y desde la empresa (Macri es hijo de un empresario grande, Scioli de uno mediano), y bajo el estímulo de Carlos Menem. Los dos estudiaron en universidades privadas y se casaron con modelos reconocidas. Hace tiempo eran amigos. Sin embargo, la política y la historia los ubicaron, peronismo mediante, en lugares distintos. Scioli se convirtió en un político importante del peronismo, y Macri en el fundador del partido “nuevo” (no peronista, no radical) con mayor proyección en 32 años de democracia. Y eso los condiciona. Más allá de los aparentes parecidos personales, Scioli o Macri gobernarían en forma diferente. Uno con el peronismo, y el otro (casi) sin él.


Si Scioli llega al poder, lo hará de la mano de una alianza con los sindicatos peronistas y los gobernadores peronistas. Y también, con los empresarios nacionales, pequeños, medianos y grandes, que son afines a los gobiernos peronistas. Hay un sector importante del empresariado local, al que le ha ido bien en los últimos años, que vive del consumo y el mercado interno, que no es amigo de los cambios económicos bruscos. Quieren protección comercial, un estado que impulse la demanda, y están en contra de los ajustes económicos. No quieren devaluación, ni aumento de la tasa de interés, ni que se frene el gasto público. Quieren gradualismo. Los sindicatos, muy fuertes en Argentina, coinciden con todo lo anterior, y no aceptan recortes en el salario real. Los gobernadores se oponen a enfriar la economía, y quieren obra pública y políticas activas. Scioli tomaría sus decisiones económicas pensando en todos ellos.


Macri, en cambio, no tiene tantos compromisos. El PRO no tiene sindicatos, ni gobernadores del interior. Los dos gobiernos provinciales que ahora controla (Ciudad y Provincia de Buenos Aires) quedan en manos de Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal, dos dirigentes que no piensan oponerse a las políticas de Macri. Habrá que ver qué sucederá el día en que los intereses de la Nación y de esos gobiernos subnacionales entren en colisión. Y tampoco tiene Macri una alianza con un determinado sector de empresarios. En la filosofía del PRO, el sujeto es el “sector privado”, sin distinción: desde el más pequeño al más grande, todos comparten los mismos intereses. Macri tiene una afinidad con el sector agropecuario, con incidencia de los grandes exportadores que, a diferencia de los empresarios sciolistas, ven con buenos ojos una devaluación.


Más gradualismo en un caso, más shock en el otro. Y ello trae, también, diferentes opciones internacionales. Scioli, más mercadointernista, es partidario de una inserción internacional con eje en Brasil, la región y la inversión directa. Macri, más ávido de financiamiento externo, buscará un retorno más rápido a los mercados de capitales, lo que será facilitado si hay un acercamiento político a Washington.


Publicado en La Tercera el 23 de noviembre de 2015. Versión publicada aquí.